
Aunque para lograr mayor rendimiento, desde aquí proponemos la sustitución de las clásicas sillas de pupitre por esta fantástica silla que ya nos enseñó Vespinoza en MMM&E.
Este batiburrillo ha nacido como hijo del blog "Mentiras, Malditas Mentiras y Estadísticas" y diversos padres, con el objeto de mostrar todas las manifestaciones de nuestra Deidad Azul a lo largo y ancho del planeta.








Ya conocemos el apego de Doraemon por los escotes, pero parece que no es el único gato, (cósmico o no) al que le gustan.

Tanto ejercicio abre el apetito... Al ataquerrr.
Finalmente Doraemon consulta varios catálogos pensando en el próximo viaje, ¿dónde irá? ¿Nos lo volveremos a encontrar?